Los números por sí mismos suelen ser poco interpretables o bien sujetos a diversas interpretaciones. En este sentido, los datos publicados en los informes financieros anuales de las empresas son objetivos, al menos para aquellos que saben interpretarlos, porque siguen unas pautas y tienen un contexto. Hay otro tipo de datos no financieros que, aunque menos objetivos, siguen diciendo mucho sobre la forma de ser de una empresa.

Estos datos no suelen reflejarse en estos informes anuales, pero no son menos relevantes para la percepción y la imagen que la empresa ofrece a todos aquellos que por diversas razones interactúan con ella. Estos actores son los denominados «stakeholders»: ciudadanos, empleados, quienes tienen relaciones económicas con la empresa o con el organismo/asociación según el caso, proveedores, autoridades locales, periodistas, etc.

Es muy importante poder identificar estos datos no financieros y ponerlos en un contexto medible para compartirlos con las partes interesadas. Este es precisamente el objetivo del Informe de Sostenibilidad, también llamado Estado de Información no financiera (EINF).

El Informe de Sostenibilidad: píldoras normativas

La Directiva 2014/95/UE de 22 de octubre de 2014, por la que se modifica la Directiva 2013/34/UE, establece la obligatoriedad de la elaboración del Informe de Sostenibilidad para determinadas empresas y grandes grupos a partir de 2017. En noviembre de 2017, entró en vigor en España el Real Decreto-ley 18/2017 y posteriormente la ley 2018/11 que trasponen la Directiva europea de información no financiera y diversidad, que ha llevado a realizar cambios en el Código de Comercio, la Ley de Sociedades de Capital y la Ley de Auditoría.

Esta directiva introdujo la obligación para las empresas calificadas como «entidades de interés público» (más de 500 trabajadores o más de 250 de media durante dos ejercicios, cifra de negocio anual superior a 40M€, partidas del activo por encima de 20M€ o si la matriz tiene sede en un país comunitario) de presentar una declaración de carácter no financiero. Esta declaración debe contener información dirigida a aumentar el grado de percepción positiva y de consenso hacia la empresa, dar visibilidad de la actividad desarrollada a los diferentes actores implicados en diversas capacidades, y situarla de forma clara e inequívoca en una estrategia empresarial sostenible y responsable.

La Comisión Europea ya ha anunciado los cambios en la Directiva 2013/3/UE que afectarán a más de 11.000 empresas y tiene como objetivo que las empresas sean más responsables y transparentes sobre sus impactos en la sociedad y el medio ambiente.

La Memoria de Sostenibilidad por tanto, contiene información sobre las emisiones de CO2 de la empresa y su compromiso con la reducción de las mismas, el uso de materias primas y combustibles, las acciones emprendidas a favor del territorio y la comunidad, las directrices en materia de salud y seguridad de sus empleados, la no discriminación de las personas por razón de género, religión o creencias políticas, etc.

Todo ello con vistas a un desarrollo sostenible basado en la responsabilidad social de la empresa y, por ende, de las naciones. Una política de recuperación sólida basada en un crecimiento coherente y moralmente justo.

¿Cómo puede empezar una empresa a ser sostenible?

El camino hacia la sostenibilidad pasa por la innovación. Es necesario centrarse en aquellas actividades que conducen a la creación de nuevos productos y servicios, nuevas funcionalidades, o incluso nuevos procesos de producción. Esto unido a un cambio en la manera de enfocar el proceso, de forma que lo encaremos preguntándonos siempre:

  • ¿Qué impacto tiene el uso de mi producto?
  • ¿Hace un uso adecuado y razonable de los recursos naturales?
  • ¿Discrimina a los usuarios?
  • ¿Puede replicarse con la menor demanda posible de recursos, respondiendo siempre positivamente a las mismas preguntas?

Al innovar de forma sostenible, los beneficios no tardan en llegar. Se reducen los riesgos operativos, crece la reputación de la marca, y se logra la atención de un número cada vez mayor de consumidores que adoptan y creen firmemente en la filosofía del uso correcto de los recursos del planeta sin afectar a la posibilidad de que las generaciones futuras puedan hacer lo mismo. Todo ello con el objetivo de producir respetando el ecosistema entero y a sus habitantes.

Una vez que se ha cambiado la mentalidad de la empresa hacia este concepto de innovación sostenible, la comunicación interna y externa se convierte en algo fundamental para beneficiarse de todas las ventajas en términos de reputación que se acaban de describir. Ventajas que, según demuestran ya varios estudios, también tienen impactos concretos en los resultados financieros. Por ello, se reafirma la importancia de la Memoria de Sostenibilidad, como documento que puede transmitir toda esta información y potenciar su valor.

ESGeo es nuestro compromiso con un futuro sostenible: todos debemos sentirnos obligados a dejar a la posteridad al menos las mismas posibilidades que tenemos hoy.